UNIVERSOS PARALELOS


ENTREVISTA A SOL HERNÁNDEZ, ASTRÓLOGA



«Una de las cosas más bonitas que están sucediendo en este momento es la

conciencia de que estamos unidos y de que compartimos un futuro común».


Desde el origen de la humanidad, sabemos que las estrellas pueden darnos

pistas sobre el mundo que saqueamos y, por tanto, sobre nuestras vidas. No

hay conocimiento más antiguo y puro que el del universo, ni mayor testigo

que el cosmos de nuestra naturaleza como especie. Tratamos de interpretar

y replicar su mecanismo desde perspectivas muy diferentes: la ciencia, la

magia y las supersticiones; la religión, la física cuántica y las nuevas

tecnologías. También desde la Astrología.

La carta natal vista desde la astrología psicológica es un mapa de las

fuerzas de la psique humana; el arte de la interpretación, una herramienta

poderosa para la evolución y la transformación personal.

Sin embargo, ese manto infinito que cubre nuestras cabezas no es el mismo

que cubre nuestra percepción cuando nos asomamos al universo virtual de

nuestros dispositivos. Y, como sabemos, estamos sobreexpuestos a una

tecnología que ha llegado a la cima de su desarrollo. Con todas sus ventajas

y con todos sus riesgos.


Sol Hernández estudió Astrología en la escuela de Astrología Psicológica

de Lucas Abelar. Cinco años teóricos y dos de interpretación. Los textos de

Liz Green y Howard Sasportas han sido una fuente de inspiración y el

inicio de un conocimiento que no ha parado de desarrollar hasta nuestros

días.

Yo me pregunto de qué manera afecta el nuevo paradigma tecnócrata en la

influencia de los astros. Sabemos que la aparición de un universo virtual ha


convertido en más complejas nuestras relaciones, ya que modifica nuestra

atención y nuestra percepción. Esta nueva herramienta es otra adicción más

que se suma a una larga lista de dependencias. Y aún ignoramos hasta qué

punto es capaz de influir en nuestras elecciones y en nuestras vidas. Por eso

es importante ser consciente de cómo tomamos nuestras decisiones. Solo

entonces tendremos la posibilidad de tomar las riendas de nuestras vidas y

triunfar en cuanto nos propongamos.

Si tenéis interés en haceros una carta astral, podéis contactar con Sol

Hernández escribiéndole a solartemisone@gmail.com. Yo me la hice y fue

una experiencia increíble y muy reveladora. Empecemos con la entrevista.


DFA: Si nos remitimos a la etimología, la palabra astrología podría

interpretarse como ciencia y/o como discurso. Desde tu punto de vista,

¿qué hay de estos dos conceptos en este área del conocimiento relativo a

los astros?


Sol Hernández: La astrología es un conocimiento empírico, no es una

ciencia. Desde la antigüedad, el ser humano ha estado íntimamente ligado

al movimiento de las estrellas. Gracias a la observación de la bóveda

celeste se desarrollaron la agricultura o la navegación, por ejemplo. Los

templos prehistóricos hacen referencia al sol y a la luna como dios y diosa

respectivamente de la vida. Ahora, todo este conocimiento parece ajeno a

nosotros porque nuestra supervivencia y nuestra cultura se ha desligado

progresivamente de los fenómenos naturales debido al progreso científico y

tecnológico de cada época. Pero eso no significa que el sistema planetario y

las estrellas hayan dejado de ser parte de nuestro entorno. Seguimos

perteneciendo ese universo y participando de los dioses y mitos que el

hombre antiguo proyectó sobre él.


DFA: Efectivamente vivimos en una era en la que la tecnología está

superando a la naturaleza...

SH: Sí, de alguna manera. Pero más bien creo que nos hemos separado de

ella, de los ciclos naturales de la vida y de su influencia directa, al menos

en las sociedades occidentales y más tecnologizadas.


DFA: Pensando en un universo virtual favorecido por el desarrollo de las

redes sociales, ¿de qué manera puede influir en nuestra naturaleza esta

revolución tecnológica basada en la creación de un universo alternativo

artificial? Quiero decir, ¿de qué manera nos acerca o nos aleja de nosotros

mismos?


SH: Si echamos la vista atrás, todas las revoluciones han sido y seguirán

siendo tecnológicas. La pregunta es si el ser humano, una vez que se ha

instalado en la ilusión de control del planeta en su totalidad, quiere seguir

emprendiendo una huida de su naturaleza animal y convertirse en un dios

creador de universos paralelos. Parece que sí. A la vista está. Pero lo más

interesante es que el relato personal y colectivo para explicar nuestra

cultura artificial sigue siendo el mismo de siempre con distintas

apariencias. Nos contamos historias de amor, de celos, de envidias, de

deseo, de luchas de poder, de sueños y ambiciones, de dioses y demonios

que se parecen bastante a los representados en los mitos de cualquier

cultura antigua. Es en el mito y en los arquetipos desarrollados por Carl

Gustav Jung donde la astrología encuentra el conocimiento de la naturaleza

humana.


DFA: ¿Quieres decir que, en el fondo, tomemos las decisiones que

tomemos, nunca podremos escapar de nosotros mismos, de nuestra

naturaleza como individuos?

SH: La única manera de hacerlo sería implantar la conciencia en un

ordenador. Hasta que lleguemos a eso tendremos que convivir con el dolor,

con el amor, con la violencia, con el rechazo y un sin fin de emociones que

nos siguen perteneciendo por nuestra condición de animales mortales.


DFA: ¿Crees que el universo artificial aplicado a la tecnología móvil, de

uso cada vez más común y cotidiano, se acerca a la implantación de esa

conciencia artificial?


SH: Es un poco arriesgado afirmarlo, al menos desde el presente. La

ciencia ficción vislumbra la integración entre el hombre y la máquina en un

futuro no muy lejano. La mente humana se ha hecho poderosa, y también

un tanto peligrosa. Serán las siguientes generaciones las que decidan con

qué valores éticos se llevará a cabo esa posible integración.


DFA: ¿Por qué escapar de nosotros mismos? ¿Qué nos asusta tanto de

nuestra esencia?


SH: Básicamente el dolor y la muerte. Somos el único animal capaz de

hacerse preguntas acerca de sí mismo y de nombrar la naturaleza de las

cosas. El desarrollo de la conciencia, del lenguaje y de las herramientas nos

ha hecho creativos. Somos animales curiosos y creativos. La complejidad

de la estructura social y el deseo de pertenecer y sentirnos seguros es lo que

nos hace ser tan vulnerables. En nuestra esencia conviven fuerzas físicas y

psíquicas de un valor extraordinario, también coexisten con nosotros la

magia de todas nuestras creaciones, incluida la realidad virtual o el

metaverso.


DFA: Vivimos unos tiempos especialmente convulsos y confusos. ¿Se veía

venir en la posición de los astros?


SH: Sí, claro. Pero estaríamos fracasando si pedimos al conocimiento

astrológico que nos detalle los acontecimientos exactos. Con determinadas

configuraciones muy potentes que han sucedido, como la conjunción de

Plutón con Saturno en Capricornio, podemos decir que las estructuras

construidas hasta el momento han llegado a su fin. Por las configuraciones

actuales, podemos aventurar que estamos en el inicio de un nuevo ciclo y

que durante un tiempo convivirán los restos del pasado con la construcción

de una nueva realidad más ajustada al momento evolutivo en el que nos

encontramos.


DFA: Observo en los acontecimientos actuales una oportunidad de cambio,

de evolución. Lo he podido comprobar en mí mismo y tengo fe en que los

cambios que se produzcan sean para bien. Aunque a veces pienso que eso

solo es posible en mi pequeño y propio universo personal... ¿Qué opinas

sobre ello? ¿Tiene algún sentido lógico este pensamiento basado en una

mera creencia propia?


SH: Una de las cosas más bonitas que están sucediendo en este momento

es la conciencia de que estamos unidos y de que compartimos un futuro

común. Precisamente la pandemia ha ayudado a generar esa conciencia. Me

refiero a que, si tu pequeño universo cambia, estás inmerso en una corriente


colectiva de pequeños universos conectados. Esa es la grandeza de este

momento.


DFA: De modo que la esperanza está dentro de nosotros…


SH: No lo dudes. No hay quien pare la fuerza de una corriente colectiva en

un sentido determinado.


DFA: Entonces dejemos así el final de la entrevista. Necesitamos más que

nunca esa esperanza. Gracias por participar de Un Mundo Posible.


SH: Gracias a ti, David.


David F. Agredano

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