ENTREVISTA A ROBERTO VILLEGAS, AUTOR DE LLUVIA DE SANGRE.


«La lógica capitalista nos ha entregado la vacuna para enterrar nuestros sueños».


Roberto Villegas Trapero es un joven escritor independiente, natural de Peligros (Granada). Autor de la novela Lluvia de sangre y fundador de la Editorial Derkálih ―que él mismo define como «autogestiva y artesana»―, ha emprendido su andadura literaria con una idea muy personal, al margen de las pautas comerciales y de producción convencionales.







ROBERTO VILLEGAS


Proceso de encolado y secado


DFA: Diseño de la portada, escritura, encuadernación, distribución, venta... Lluvia de sangre evoca un proyecto integral que recoge una lluvia de ideas. ¿Cómo surgió tu iniciativa de confeccionarlo siguiendo todos los pasos de la producción de un libro?

RV: Pues la idea surge con el ejemplo. Se podría decir así, porque todo surge al conocer en Cádiz a Yamila Setti y a Hernán Bianchi. Son dos argentinos que llevan más de siete años haciendo esto mismo: producir sus propios libros y venderlos en la calle. Su experiencia, su ejemplo, me anima a editar mi novela de 2012 de una manera artesana y personal. Sin contemplaciones de ningún tipo por parte de editoriales o distribuidoras convencionales.


DFA: Tu iniciativa me parece un modelo a seguir por parte de las escritores noveles que aún no nos animamos a publicar por miedo a enfrentarnos a la frustración que supone dedicarle tanto tiempo a un escribir un libro y no conseguir la respuesta esperada en su distribución o en su venta. ¿Qué les dirías a quienes se encuentran en ese momento?

RV: Pues les diría que la lógica capitalista de quien más vende es mejor: nos ha proporcionado la vacuna perfecta para enterrar nuestros sueños. Que hay miles de personas en la calle a las que les puede interesar nuestro trabajo, sin necesidad de encarecer nuestros sueños para poder llegar al top de ventas; y por tanto llegar al top de válido, no válido. Por otro lado, al tratarse de un producto que nace y se viste con nuestras propias manos se convierte en artesano. Lo alejamos de la homogeneidad en cuanto a grandes distribuciones, acercándonos a la calle con la peculiaridad de mostrar tus propios sueños, mirando a la cara. Autor o autora se encuentra sol@ en una calle llena de gente que aún no es consciente de la cantidad de sueños que pueden caber en una mochila. Una vez que la gente en la calle te descubre, la respuesta es muy gratificante para quien recibe el libro y para quien lo escribe. En todo este proceso no ha aparecido nadie entre medias para enriquecerse por llevar a cabo tus sueños. Esto mismo es sencillamente hermoso y revolucionario.


DFA: ¿Cuánto es de importante para una escritora esa independencia?

RV: Es importante en cuanto a la comodidad que me supone no rendir cuentas a nadie. No odio a cualquier tipo de editorial, creo que hay mucha gente en lugares desconocidos haciendo cosas brillantes en cuanto a la distribución respetuosa con el escritor o escritora. Claro que existen pequeñas editoriales que quieren cambiar esa lógica. De hecho, preparo una tercera edición de esta novela y un poemario para 2021. Ambas nuevas publicaciones van a contar con la ayuda puntual de una editorial respetuosa en cuanto a la impresión de las portadas o las tapas. Lo demás seguirá siendo artesanal y no perderá la esencia. La independencia la marca quien escribe el libro. Digamos que el grado de independencia es diferente para cada cual. En cuanto a mi experiencia, esa independencia ha cambiado de un año para otro. Pero, como te digo, esa dependencia sería puntual y sin pedir ayuda al mejor postor, sino a quien más y mejor respete nuestros derechos.



Foto: Papel reciclado

DFA: Hablemos de materiales... ¿cómo trabajaste la encuadernación?

RV: Lo más importante es el papel. Consigo papel reciclado, me hace sentir mejor y en paz con el medio ambiente. Reconozco que puedo ser incoherente en algunos aspectos de mi vida, pero en este aspecto artesano he querido cuidarlo al detalle. Imprimo en formato folleto y separo la novela en cuatro partes llamadas, precisamente, folletos. Cada uno va doblado y grapado. Una vez que tenemos los cuatro grapados, los unimos con pinzas de la ropa y encolamos con pincel la parte del lomo. Al día siguiente, una vez seca la cola, pegamos la portada que también ha sido previamente diseñada. Hablo en plural, porque aunque parezca que todo lo haga solo, lo hago conmigo mismo. Y hacer algo artesano contigo mismo te descubre de alguna manera parte de ti que no conocías. Por eso hablo en plural, sin dejar que el ego tome mucho protagonismo.



DFA: Escribir también supone un encuentro íntimo del escritor consigo mismo. ¿Qué has descubierto sobre ti mientras creabas Lluvia de Sangre?

RV: Mi máxima inspiración ha sido leer a José Saramago. Al meterme en sus mundos surrealistas, aparecían en mí otros nuevos. Lluvia de Sangre nace por la aparición de un mundo surrealista en mí, uno de tantos. Pero esa vez, tomé un papel y bolígrafo para darle forma escrita a una idea loca, rara, extraña: que llueva sangre de pronto en una ciudad cualquiera. Ante ello, me descubro a mí mismo en cada uno de los personajes que aparecen en la novela. Y, cada uno de ellos, es completamente diferente. Algunos podrían parecer incompatibles, pero todas nacen de mí y ahí me doy cuenta la cantidad de versiones que tenemos dentro de nuestra propia introspección. A veces siento que somos todo aquello con lo que nos identificamos y aquello que desechamos o despreciamos. Esa ha sido mi gran lección de escribir, reconocer que la lucidez puede estar cargada de demonios. que cada cual piense si esos demonios son buenos o malos. A lo mejor no existe ni lo uno ni lo otro.




DFA: O ambas cosas...

RV: Exacto.




Foto: Piezas del libro


DFA: Lluvia de sangre es un título que entraña cierto surrealismo. De algún modo funciona como una gran metáfora. ¿Qué representa esa lluvia en tu novela?

RV: Representa un golpe de realidad, una llamada de atención, un tirón de la solapa o de las orejas a la Humanidad. La lluvia sangrienta, que es o puede parecer terrorífica en un momento determinado, no es más que un tibio velo de fondo en una escena mucho más dantesca: la violencia entre seres humanos es más peligrosa que cualquier fenómeno meteorológico y surrealista.



DFA: ¿Crees que la Humanidad está atravesando una etapa tormentosa?

RV: Siempre la atraviesa en cualquier parte de su historia. Siempre hubo muertes, guerras espantosas, enfermedades pandémicas... Lo que preocupa cada vez más es la capacidad de hacer negocios brillantes y redondos con tanta muerte. La industria de la muerte es cada vez más rentable. Aquí es donde pondría el foco de atención: negocio de armas, tráfico de personas, industria de consumo e industria farmacéutica cierran un círculo que alimenta a la Industria de la Muerte. No es que me haya olvidado de la élite política, es que creo que no existe y que el que tengamos la «facilidad de cambiar» gobiernos cada cuatro años con un simple voto me parece una estafa. Y todo esto podría parecer una novela de ficción, pero me temo que están todas las cartas marcadas. Tenemos poco margen de maniobra.



DFA: Esta pandemia está suponiendo un golpe de realidad. ¿Qué está revelando esta situación?

RV: Nada nuevo, realmente. Que somos capaces de obedecer sin entender realmente la causa, que el vecino de enfrente no sale a aplaudir a la policía y eso cabrea. Que salimos al balcón a hacer el imbécil cantando canciones horribles. Que salimos a aplaudir al personal sanitario y no nos importa la gestión de recortes en una sanidad pública apuñalada por el sector privado. Y parece que mientras tanto nadie en el mundo se cae de un andamio rumbo a la muerte por la precariedad, nadie se muere de hambre, ninguna mujer es maltratada, violada, ni asesinada y nadie flota ahogado en el mediterráneo. Lo importante es entonar bien el resistiré y ver si mañana, ese puto vecino sale ya a aplaudir de una vez. He sido duro, lo sé. Jajaja.



Foto: Fragmento Lluvia de sangre


DFA: Con este panorama, resulta difícil pensar en que podemos revertir las cosas...

RV: A veces creo que deberíamos conformarnos con que el mundo no nos cambie. Nos pasamos toda la vida queriendo cambiar el mundo, cuando creo que la idea es pensar que nuestra esencia es nuestra patria, y que el mundo y su locura, no la dañe tanto. Por otro lado, me siento identificado con toda lucha o movimiento que traiga consigo la recuperación y la dignificación de la memoria. Y me parece de un valor incalculable intentar cambiar un universo entero desde lo local. Digamos que me siento muy próximo a pensar que solo podemos cambiar nuestra realidad si somos capaces de ser los protagonistas directos en ella y de ese cambio. Votar cada cuatro años y esperar a ver qué pasa es morir de ilusión.



DFA: Iniciativas alternativas como la tuya me hacen pensar que otro mundo es posible. Un mundo en el que la ilusión, el esfuerzo y la pasión en lo que hacemos presente su batalla a los decadentes valores que predominan en la actualidad y que nos han conducido a esta situación. ¿Crees que otro mundo es posible?

RV: No solo es posible, sino que es necesario e inevitable.



DFA: Yo también lo creo. Es nuestra única posibilidad...

RV: Como diría alguien que yo me sé... «Aholá».



DFA: Gracias por tus palabras. Te deseo mucho éxito con este y con todos tus proyectos venideros. Mientras tanto, sigamos luchando por un mundo posible

RV: Gracias a ti. Espero que espacios como Un mundo posible sean un punto de encuentro para todo cambio que suponga una dignificación de la cultura y la sociedad en general. Gracias por darme la oportunidad de mostrar mi trabajo y mi sentir.



Puntos de venta de Lluvia de sangre:

Librería Sol, Dúrcal. https://www.libreriapapeleriasol.com/es/

Contacta con Roberto Villegas para conseguirlo en el 665 247 663.

También en FB y en Inst


414 visualizaciones1 comentario

Entradas Recientes

Ver todo