ATRAPADOS EN LAS REDES

Parte 1. Introducción

Acostumbro a desinstalar las aplicaciones de redes sociales de mi dispositivo móvil cuando me siento sobrecargado. Al hacerlo experimento una sensación de libertad que se desvanece con el paso de las horas para transformarse de nuevo en esclavitud. Fuera de las redes, valoras lo que pierdes. Más difícil resulta identificar lo que has perdido cuando estás dentro de ellas. Cuando desapareces de las redes, dejas de existir; cuando reapareces, también, pues para nuestra esencia es imposible existir en plenitud sin libertad. El mundo virtual nos ha encadenado de tal forma que dependemos de ellas para sobrevivir en sociedad. No para vivir. Las redes manipulan nuestra percepción de la realidad y modifican nuestra energía y nuestras emociones sin que seamos plenamente conscientes del origen real de sus causas y de sus consecuencias. Las redes son, pues, una droga perfecta por medio de la cual a veces nos olvidamos de que somos personas y no aplicaciones informáticas. Reinstalo aquellas aplicaciones en un periodo de entre uno y dos días. A veces, más corto. Así de fuerte es el efecto de su mono sobre mí.


Normalmente, cuando finalizo una entrevista ignoro si será una despedida o un hasta luego. En el caso de Ana Martín, tenía claro desde el principio que no debía dejarla marchar. Es una mujer emprendedora y sin miedo, una persona auténtica. Entre otras muchas cosas, se dedica al marketing general. Emprendedora 2009, es Gestora de Redes Sociales y trabaja en las áreas de Técnicas y Estrategias de Venta, Comunicación Institucional y Servicios de Internet para Empresas y Autónomos. Conoce muy bien el efecto de las redes porque trabaja con ellas desde sus inicios. ¿Quieres conocer su visión?


ENTREVISTA A ANA MARTÍN


«Hay más de nueve formas de entender lo que se lee».


DFA: Las redes sociales son una herramienta prescindible pero tan extendida que se ha convertido en indispensable. ¿Qué utilidad tiene esta herramienta para los usuarios?


AM: Pues me preguntas a mí que me enamoré de Facebook en 2008 y me hice Emprendedora 2009 como herramienta de comunicación entre las empresas. En esos primeros años de crisis, no se movía la economía y era imposible llegar al intercambio. No ha sido fácil, ya que tardé seis años en sacar adelante mi proyecto, justo lo que la gente tardó en comprenderlo. Es indispensable para el trabajo, la comunicación personal, mostrarte al mundo... A mí me apasionan. Como todo, tiene sus pros y sus contras.


DFA: Puesto que todo el mundo conoce sus pros, hablemos de sus contras. También son una herramienta de control y propagandística. ¿De qué manera pueden influenciar en la configuración de una sociedad?


AM: Como te comento, para mal y para bien. Ante todo, el problema es más de la gente que de los malos, la gente que usa la desinformación aprovechando el móvil y las redes, que son el medio más extendido y rápido. No contrastan, saben que es así. Creo que el problema es de la sociedad, que no les gusta la realidad.



DFA: Información, desinformación, sobreexposición... Las redes pueden ser una fuente de conocimiento y su opuesto al mismo tiempo. ¿Cómo podemos protegernos de esa toxicidad?


AM: Las redes reflejan la sociedad. A golpe de vista puedo saber cómo es una persona según sus redes, incluyendo al friki que se venden solo como una magnífica y estupenda persona todo amor y luego la realidad no es así, es el típico quedabien fuera y dentro de las redes... Pero a fin de cuentas esa hipocresía existe. En verdad, yo he usado mucho las redes para psicoanalizarme, y he podido comprobar mis propios cambios y evoluciones mismamente en la forma de expresarme y de entender que hay que tener cuidado. Si bien soy libre de expresarme, hay más de nueve formas de entender lo que se lee. Varía según el estado de humor del lector, la afinidad que le despiertes, su forma de entender la vida, de estar de acuerdo o no con lo que dices y, sobre todo, su comprensión lectora, entre otros.


DFA: De hecho se producen muchos malentendidos cuando las utilizamos para comunicarnos...


AM: Mira, por ejemplo, la prensa está politizada, ¿no? Toda, eso es así. Bien, pues los propios medios de comunicación usan el titular de la noticia para escandalizar. Está comprobado que pocas personas van a leer la notica completa. Eso es así. Por lo cual usan las afinidades políticas junto con las situaciones sociales para perjudicar o mentir a fin del político de turno y venderlo bien... Es una pena que algo tan maravilloso como la comunicación esté tan prostituido.

A nivel social, y hablo en primera persona porque lo he sufrido, piensa que alguien escribe comentarios sobre un tema en cuestión, te critica porque no le caes bien y usa un comentario tuyo para crearte bullying online. Incluso gente que te conoce te deja de hablar y no sabes ni por qué, pero todo se acaba sabiendo. Estas cosas tienen denuncia. Yo llevo muchos años y me da igual: sé a lo que me expongo, pero es muy fácil manipular la verdad y la mentira. Ahí tenemos a los políticos de los pueblos. En el Congreso ya no necesitan ganarse a la gente ni dar mítines: se limitan a vigilarte las redes, tus opiniones y como eres, y en base a eso, así te hablan. Por lo cual, volvemos a tu pregunta inicial, que azota a España y EEUU: manipulación.


DFA: ¿De qué manera puede afectar a las relaciones interpersonales?


AM: Bien y mal. Creo que me expreso mejor escribiendo que hablando, porque de algún modo te evades más, y digamos hablas más desde dentro. Igualmente a la hora de mostrar otras emociones nefastas, se nos va la olla. Como dije antes, intervienen mucho nuestras emociones a la hora de entender (lectura comprensiva) y casar lo que lees con la persona con la que interactúas, sea tu amigo, pareja o conocido. Al final tomas las conversación según tus emociones o las que te trasmita esa persona teniendo un mal día, exactamente igual que cuando te equivocas tú. A fin de cuentas, es trasladar las relaciones humanas al mundo virtual.


DFA: Estos efectos se dan de manera habitual entre personas adultas, ¿qué efectos puede producir entre personas en edad infantil o juvenil?


AM: Letales. Niños humillados, burlados, maltratados... Por el simple hecho de ser buenos, así de claro.


Tenemos casos de suicidios de niños con ocho y once años, y es que la ley del menor está muy desfasada. No estoy para nada de acuerdo con ella. Niños buenos y malos han existido toda la vida, pero lo que vivimos ahora dice más de sus padres y la falta de valores y educación que de estos repugnantes niños ―y lo digo sin pudor que valga― que deberían de ser castigados y reeducados con disciplina y respeto, arrancados de unos padres inservibles que nos están buscando un grave problema futuro, pues ellos serán nuestras empresas, políticos y familias futuras. Yo de pequeña era muy tímida. Me muero cuando veo a un niño/a así siendo humillado, maltratado, grabado y difundido... No tienen perdón.


DFA: Además, su nivel de adicción es considerable. ¿Por qué? ¿A qué nivel actúa sobre nosotros?


AM: Sí, de hecho Instagram, por ejemplo, te dice el rato que te conectas y te hace gráficos como si fuera de un consumo, porque todo se puede medir. ¿Por qué nos conectamos tanto? Por la comodidad de poder estar en contacto con tanta gente sin movernos del sitio. Pero, a la vez, cogemos el hábito y te das cuenta de que estás más tiempo online que físicamente. Se mezcla lo personal con lo virtual, en relaciones laborales y personales, si bien las redes nos permiten hacer más, en realidad, solo nos roban lo más preciado: tiempo. Hacer más ¿para quién?, ¿y qué? Trabajo por norma, actividades y obligaciones… ¿Vivir? Es la esclavitud del siglo XXI.


DFA: Tu llevas trabajando en las redes desde sus orígenes, ¿cómo han evolucionado?


AM: Te tendría que hacer un esquema desde muchas comparativas y perspectivas, si quieres otro día con más tiempo. Pero me voy a lo mismo: la gente. Y me centro en la de pueblo porque, muy orgullosa, soy de pueblo. La gente no solo no estaba preparada para esto. A nivel personal y laboral me costó muchísimo. A nivel personal la gente entendía que era una vergüenza subir una foto tuya y que te viera todo el mundo. Te tachaban de egocéntrica, creída, bla bla bla... Yo lo usé para mi beneficio, lo que hoy llaman influencer, pues la propia curiosidad de la gente hacía que me vieran, para bien o para mal. Yo promocionaba lo mío. Por la parte empresarial, igual no estaban al día y las habladurías hacían que entendieran que anunciarse en redes sociales era como prostituir su empresa. No querían dar datos, ni subir productos, ni dar precios. Todo era tabú; lo luché y lo conseguí. La gente se burlaba de mí y me decía que era una estupidez generar ingresos con las redes o internet, que se me había ido la olla. A los pocos años se daban Másters de Social Media. Yo vendía desde internet (innovanna.com) servicios a empresas, con beneficios físicos desde la virtualidad.


DFA: Ahora más que nunca las redes juegan un papel trascendental durante acontecimientos importantes de la actualidad: elecciones, pandemia, guerra... ¿En qué consiste ese papel?


AM: Sí, así es. Si te soy sincera, me parece una vergüenza lo que están haciendo unos y otros para ocultar la verdad; hasta de eso, hay quien lo aprovecha para rédito político. Lo que voy a decir no le gustará a mucha gente. No me he vacunado porque soy una persona que come sano, hago deporte, me cuido, no soy de Vox ni antivacunas, pero si bien no digo que el virus no existe, digo que mi cuerpo tiene que combatirlo y, como he pasado las dos variantes, que no me han durado más de cuatro días, puedo decir que lo han echado los chinos, que es químico y que no tiene nada que ver con una gripe. Las gripes sí que son malas, y las he sufrido desde la infancia, hasta tosferina he pasado, para que me vendan la moto con éste asunto. Qué decir el negocio con sus vacunas y resto de artículos Covid; por ejemplo, las PCR. Bastaba un positivo para quedarte en casa ―con lo que nos ha costado una baja toda la vida―. Además en algunos sitios costaban hasta 15 €. Fue bajarlo el gobierno a menos de 3 € por las masivas protestas y dejaron de ser útiles. La manipulación es muy clara y la gente, al parecer, muy tonta. Creo que nos metieron ese virus químico como inicio de guerra y que la guerra ni es lo que nos cuentan ni está pasando ni la mitad de lo que nos dicen, como con el Covid. Mucho sensacionalismo americano, mucha mentira, mucho circo. ¿Nos acordamos de Trump y del coreano? ¿Son actrices las modelos que usan para los conflictos bélicos que salen en redes con la cabeza reventada, luego con un perro, medio muertas, pidiendo ayuda? Sí, actrices, pero ninguna es mejor actor que nuestros políticos. Ni lo dudéis: auténticos psicópatas.

No os creáis nada de nada de lo que leáis. Contrastad y, si me apuráis, pasad. El miedo mata, por eso tenemos un suicidio cada cuarenta segundos en el mundo. Vivid como os dé la gana ―sin hacer daño a nadie, todo lo que se haga en libertad que sea sin perjudicar a los demás―, con lo que os haga feliz. Que no os importe la opinión ajena. Todo mentiras, hasta la cultura social; es la primera farsa, pura hipocresía. En la caja de pino estarás antes de lo que imaginas.


DFA: Vivamos sin miedo, entonces. Hablaremos sobre otros temas en próximas entrevistas. Gracias por participar.


AM: A ti por darme la oportunidad de expresarme, Dá… ¡Hasta la próxima!



David F. Agredano

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